COMENTARIOS Y OBSERVACIONES AL MODELO INTEGRAL PARA LA FORMACIÓN PROFESIONAL Y EL DESARROLLO DE
COMPETENCIAS DEL MAESTRO DE EDUCACIÓN BÁSICA PROPUESTO POR LA SECRETARÍA DE
EDUCACIÓN PÚBLICA
En consideración a que la propuesta
del Modelo Integral para la Formación Profesional y el Desarrollo de
Competencias del Maestro de Educación Básica implica la integración de nuevos planes y programas de estudio, la
Dirección de la Benemérita Escuela Normal Veracruzana “Enrique C. Rébsamen”
(BENV) instrumentó una estrategia para su difusión con toda la comunidad
académica de esta institución.
En principio, en una
sesión general, se expusieron los principales aspectos del Modelo Integral;
posteriormente, en mesas de trabajo, se analizaron con mayor detalle cada uno
de los apartados del citado documento y se obtuvieron opiniones, comentarios y
dudas al respecto.
Así mismo, la
comunidad académica designó una comisión para integrar el presente documento
que contiene las principales consideraciones en torno al tema; antes de su
envío a la DGESPE, la versión preliminar fue sometida a consideración de la R.
Junta Académica, organismo que recomendó algunas precisiones, organizadas en
los mismos apartados que conforman el documento original.
Introducción.
·
En
el primer párrafo donde se plantea un
proyecto para la actualización de los Planes y Programas de estudio de las
Licenciaturas en Educación Preescolar, Primaria y Secundaria; surgen las siguientes interrogantes: ¿por qué
el modelo curricular incluye sólo a tres Licenciaturas?, ¿qué alcance tiene la
actualización de los Planes y Programas de estudio?, ¿hablamos de actualización
o de transformación curricular?, ¿cuál es el tratamiento y el sentido que
tienen considerado otorgar a las
Licenciaturas en Educación Especial y Física?
·
En
los objetivos específicos se encontró
en el segundo que dice: “Que los egresados
de las escuelas normales
desarrollen diversas herramientas
básicas para el aprendizaje
específico, directamente relacionadas con las capacidades lingüísticas y
matemáticas”, éste no se ve reflejado en
ninguna de las 8 competencias que se atribuyen al profesor, ni en las acciones
asociadas. Por lo anterior, se sugiere cuidar la congruencia entre los
objetivos específicos del modelo y las competencias a desarrollar en los
futuros egresados de escuelas normales. Este mismo objetivo se centra en el
desarrollo de capacidades lingüísticas y matemáticas, cuando en el Plan de
Estudios de Educación Básica, se agregan las
competencias científicas, manejo y rescate de valores; por ello, se
considera necesario incorporar lo relativo al ambiente natural y social.
A partir de la falta de relación que
se percibe ¿qué tanta congruencia se pretende que exista entre los Planes
y Programas de la formación inicial para
la docencia y los de educación básica?
·
Debido a la relevancia central del planteamiento que se
hace en los objetivos específicos, se considera necesario incorporar uno
relacionado con la docencia reflexiva
en razón de que a lo largo de la explicación del Modelo Integral se revalora la
reflexión sobre la práctica como un eje articulador de la formación docente.
·
En
cuanto a la afirmación de que aprender a ejercer la docencia “es un proceso en
el cual es fundamental que los estudiantes normalistas sean acompañados en
la formación de cuadros de pericia o
trayectorias docentes”, nos preguntamos: ¿cómo se definen, conforman y operan
estos planteamientos para su incorporación al Plan de Estudios?
·
En
lo que se refiere a fundamentos
principales es necesario precisar el enfoque teórico y el modelo conceptual y metodológico desde los
cuales se concibe la formación de docentes de educación básica, así como la
perspectiva de la formación de docentes que se pretende adoptar.
·
Con
relación al punto 2, de los fundamentos
principales, que dice: “El artículo 12 de la Ley General de Educación, que
faculta a la federación para determinar los Planes de estudio del nivel preescolar, primaria,
secundaria y normal”; cabe señalar que las escuelas normales no sólo se limitan
a la formación de licenciados en Educación Preescolar, Primaria y Secundaria en
sus diversas especialidades, sino también a
formar docentes en las Licenciaturas en Educación Física, Especial,
Artística y Multicultural Bilingüe, ¿cuáles son las razones para no incorporar
éstas últimas en la Reforma?
·
A
partir de lo establecido en los puntos 8 y 9 de los fundamentos principales, advertimos la falta de evidencias tangibles
de evaluaciones sistemáticas y rigurosas de los Planes y Programas de estudio
vigentes que pudieran sustentar cambios curriculares de fondo. Por lo que
solicitamos conocer los resultados de
dichos análisis, los indicadores utilizados y el procedimiento empleado, a fin
de tener elementos suficientes que justifiquen el cambio de Modelo.
·
Por
otra parte, la calidad de los resultados educativos en la educación básica
responde no solamente a las características de la oferta del sistema (docentes, mapa
curricular, infraestructura, materiales didácticos, etc.) sino también a las
características de la demanda; un cambio curricular por si solo tendría mediano
éxito en elevar la calidad de la educación básica. En este mismo sentido, se
presentan algunos cuestionamientos al respecto: ¿cuáles son las principales
necesidades de actualización de los esquemas de formación docente?, ¿cuál es el
modelo de formación continua que se va a seguir?, ¿cómo entender a la enseñanza
y aprendizaje bajo este modelo?
·
En
relación a las diez premisas básicas se señala lo siguiente:
En la premisa uno flexibilidad
curricular, es necesario explicitar en el documento el concepto, implicaciones
en la organización curricular y su impacto en los modelos de gestión.
En la premisa dos, referente a
competencias docentes, se requiere precisar la interpretación o el enfoque
orientado al desarrollo de éstas.
En la premisa seis, relacionada con
la generación y el uso de conocimiento, se hace necesario cuidar el equilibrio
en el que los alumnos en formación adquieran herramientas que les permitan
indagar sobre su propia práctica y a su vez sean capaces de participar en la
generación y uso de conocimiento, sin perder de vista la complejidad y
especificidad de la docencia. ¿En qué consistiría el modelo formativo que se
plantea?, ¿en un docente investigador?
1. La formación docente.
· En este apartado
falta explicitar la concepción de formación profesional de docentes y los paradigmas
que la fundamentan. El planteamiento que se presenta en el documento desdibuja
la tarea sustantiva del quehacer profesional docente: el trabajo en el aula.
2. Antecedentes del Modelo Integral para la Formación
Profesional y el Desarrollo de Competencias del Maestro de Educación Básica.
·
En algunos
párrafos se habla de una “actualización” y en otro momento de “un modelo
nuevo”; si es un “nuevo paradigma" no es aplicable ya que esto implicaría
romper el enfoque existente y a su vez se afirma en el documento que será el
mismo que el de los programas vigentes;
si se trata de lo segundo, se presta a múltiples interpretaciones que pueden
llegar hasta el hecho de justificar el por qué
a las normales se les está encaminando
hacia esquemas universitarios ¿éste es el inicio formal disfrazado para
desaparecer a las escuelas normales?
·
A manera de
justificación “…se propone una revisión de los planes de estudio de las
normales a partir de los resultados en las evaluaciones de los alumnos de educación
básica…”; cabe señalar que la gran mayoría de los docentes en servicio no han
sido formados con los Planes y Programas de estudio vigentes de educación
normal: ¿por qué considerar los resultados de un nivel educativo para proponer
reformas curriculares en uno distinto?, ¿cómo proponer un modelo curricular si
no se ha evaluado el anterior y no se han identificado sus fortalezas, sus
debilidades y sus áreas de oportunidad?
·
Por lo expresado
en este apartado, la decisión para iniciar una reforma de los Planes y
Programas de formación docente de las escuelas normales fue a partir de
“visitas exploratorias” a 9 escuelas del país con “técnicas etnográficas”, esta
cantidad no constituye una muestra representativa del total de las normales
públicas del país (más de 200); por lo tanto estos resultados no pueden ser
generalizados ni considerarse como elementos sustanciales para la decisión de
implementar un nuevo modelo curricular; se cuestiona su validez y
confiabilidad. Las “visitas exploratorias” no son suficientes para percibir las
condiciones, características y realidades de cada escuela visitada, asimismo,
se habla de implementación de técnicas etnográficas cuando las observaciones y
visitas se hicieron en el mes de julio, periodo en el cual parte del personal
académico estaba en receso escolar.
3. Premisas básicas para la nueva
concepción de las escuelas normales.
· Para hacer una
correcta interpretación del apartado es indispensable definir, explícitamente,
el enfoque teórico metodológico de la propuesta de formación profesional de los
docentes de la educación básica que en este punto no se precisa.
· Las premisas básicas no contemplan la
formación de docentes con una visión inclusiva para la atención de la
diversidad en el aula.
· En este apartado es
necesario plantear que está ausente el tipo de persona que se va a formar en el
ámbito de la educación básica, el enfoque de este Modelo se ve influido por la
corriente psicológica, sin profundizar en los nuevos paradigmas del desarrollo
humano (sociocultural, teoría de la acción comunicativa, pensamiento complejo,
entre otros).
4. Fundamentos
teóricos del Modelo Integral para la Formación Profesional y el Desarrollo de
Competencias del Maestro de Educación Básica.
4.1 Aprendizaje Situado.
Ø
Se reconocen las aportaciones
teóricas del aprendizaje situado, en donde se plantea la determinación
contextual de todo aprendizaje, cuando se afirma que aquello que se aprende
queda ligado al contexto en el que se ha
aprendido. Sin embargo, en el caso de la formación docente en las escuelas
normales, por lo menos desde 1997, se reconoce que el conocimiento y el
aprendizaje son en gran parte situacionales (entendido el lugar de aprendizaje
como el lugar donde se ejercerá la situación aprendida) y como señalan Brown,
Collins y Duguid (1989) “son en gran medida producto de la actividad, la
cultura y el contexto”; aunque es posible añadir que la capacidad de pensamiento abstracto de los
jóvenes aprendices para reflexionar y juzgar a partir de la teoría y de la
ética profesional, los patrones
culturales y del contexto donde se dan los procesos de aprendizaje en situación
complementan los procesos de aprendizaje situado. Por ello, se cuestiona el
pronunciamiento del Modelo Integral donde se rechazan “métodos como asignar
lecturas, realizar exposiciones, demostrar determinados puntos que se
consideran importantes, hacer demostraciones del conocimiento y después
realizar evaluaciones del aprendizaje presentando a los estudiantes
cuestionarios de opción múltiple y hacerlos exponer o escribir ensayos…”
“porque la calidad del aprendizaje es deficiente”. El anterior planteamiento es
erróneo, pues lo que se rechaza son estrategias complementarias válidas que
apoyan y profundizan la construcción del aprendizaje situado.
Ø
De ser cierto de manera tan categórica el nulo o inerte aporte formativo de las
estrategias antes referidas de que no puede “demostrarse comprensión” a través
de ellas ¿por qué la Secretaría de Educación Pública reconoce y utiliza algunas
de ellas en las evaluaciones que se hacen a través de CENEVAL a los estudiantes
de educación normal, así como para determinar la asignación de plazas docentes?
4.2
Cognición o inteligencia distribuida.
Ø
Se reconoce el
proceso de aprendizaje colaborativo y el papel de los pares y docentes en lo
que Vygotsky llama “zona de desarrollo próximo”; sin embargo se debe tener
cuidado en no confundir el proceso de cognición como
resultado de los procesos mentales del individuo con la
transmisión de información producto de la socialización, se comparte
conocimiento producto de la cognición de otros, pero es el sujeto individual
quien los construye.
Ø
Aseveraciones tales como “las representaciones del
conocimiento se producen tanto dentro como fuera de las mentes de los
individuos”; es como decir que en los libros hay conocimiento, pero ir más
lejos y comparar la construcción de éste a través de la red neuronal de cada
individuo, con una inteligencia externa que fluye y se distribuye es un error;
lo que se distribuye es información producto de procesos cognitivos de otros o
de uno mismo y que permite, a partir de los referentes previos de cada sujeto,
colaborar en la construcción de uno nuevo.
Se
reconoce el uso de las TIC’s como herramienta mediadora para la distribución
del conocimiento, pero la cognición o inteligencia es construcción individual
en interacción social y cultural donde el talento de cada individuo es el que
moldea y modifica lo que le distribuye y ofrece su entorno.
4.3
Reflexión en la acción como base de la formación profesional
para la transformación social.
Ø
Al respecto cabe señalar que es desde los planes de estudio
de las licenciaturas en educación básica desarrollados a partir del Programa de
Transformación y Fortalecimiento Académicos de las Escuelas Normales –PTFAEN-
iniciado en el ciclo escolar 1996-1997, donde se propone la formación de
profesores reflexivos como una estrategia medular para el desarrollo de las
competencias profesionales.
Ø
Durante una década, la BENV ha ido haciendo propio este
enfoque formativo para la docencia, a partir de las propuestas orientadas a la
enseñanza reflexiva de Schön, Zeichner y Liston y Perrenaud, por lo que no
cuestionamos su papel e importancia como referente teórico, sólo mencionaremos
una precisión sobre la docencia reflexiva
señalada por Lucila Galván (2003)1, quien dice que ésta “es una
noción en construcción y por consiguiente, lo son también, las prácticas y
actitudes que le dan contenido y sustento”; ya que la reflexión en la acción es la base de la
formación profesional para la transformación social.
Sólo
quedaría como duda si estamos en vías de volver al “docente investigador”,
propuesto en el Plan de Estudios de 1984.
4.4
Trayectorias docentes.
Ø
Si bien la experiencia laboral va afinando la práctica de cualquier
profesión, la cita de Bullough (2000), donde distingue cuatro momentos en el
proceso de convertirse en docente, pareciera una apreciación personal y
controversial, sobre todo en lo que respecta a
su visión particular
de sobreestimar los periodos de
práctica durante la formación inicial, y no es así, ya que en
el caso de las currículas actuales los alumnos de las escuelas normales en México realizan una
práctica intensiva en condiciones reales
de trabajo con asesoría y a cargo de tutores experimentados cuyo
propósito es consolidar los rasgos del
perfil de egreso necesarios para una práctica docente de calidad.
Ø
Son preocupantes las
connotaciones laborales que pueden derivarse de las etapas de formación que se
plantean. Tras la etapa de formación básica en las normales ¿el docente
egresado concursará por su plaza? o ¿qué forma de contratación tendría durante
la etapa de formación inicial y/o durante la etapa de formación avanzada?, ¿se
trata de momentos de proceso de certificación de una etapa de formación hacia
la otra?, ¿en qué condiciones laborales quedarían los jóvenes formados para una
profesión de Estado?, ¿hasta dónde corresponde a las escuelas normales
participar en esa formación? Estas interrogantes no son gratuitas, se enmarcan en
dos situaciones que permean toda la política educativa:
a)
En un contexto amplio, se observa con preocupación cómo se
extiende en la economía mundial el empleo flexible y temporal, aquel que no
ofrece contrato, prestaciones, seguros médicos ni jubilación; en el que no se
crea antigüedad ni se hace carrera. Esta base de una nueva cultura laboral
tiene a la gente ocupada en velar por su supervivencia y, por tanto,
despolitiza al grado de poner en riesgo la democracia en nuestro país.
b)
Los procesos de ingreso, ascenso y salida de los maestros en
la estructura del sistema educativo nacional son cuestionadas las más de las
veces fuera de contexto y sin un análisis serio, mientras que el fundamental
papel del normalismo en la construcción de la identidad nacional, la conciencia
de solidaridad social y la visión integral del desarrollo del educando es
menospreciada con mucha ligereza y falta de conocimiento. Esta visión se
traduce al momento de apreciar la equivocada tendencia de tratar de trasladar
la formación inicial de los maestros a la universidad, donde las disciplinas
tienen más peso en la formación frente a la lógica pedagógica, el interés en la
enseñanza de la didáctica y la práctica en las condiciones reales de trabajo
que caracterizan a la formación en las normales.
Ø
¿Cuál es la estrategia de formación continua que abarca los
siguientes nueve años de la vida profesional después de su egreso de la
licenciatura?
5. Competencias docentes.
·
Se compara el planteamiento de las ocho competencias
docentes a desarrollar en los maestros en formación con los perfiles de egreso
de las licenciaturas en educación básica actuales y se considera que estos últimos definen con mayor
precisión al docente deseable para su
desempeño frente a grupo. Las competencias por sí mismas no definen al docente
de educación básica, lo preocupante es que la formación planteada no garantice
el trabajo frente a grupo.
·
¿Las ocho competencias con sus acciones asociadas
planteadas, se constituirán como rasgos del perfil de egreso?, ¿las competencias
que se enuncian son suficientes para
lograr realmente la “pericia” y/o la especialización?, ¿la interpretación que se tiene de las competencias corresponde al mismo enfoque que
se aplica en la educación básica?, ¿cuáles serían las competencias a alcanzar
cuando se inicie la especificidad en cada una de las licenciaturas que
conforman la educación básica y, en qué consistirían?, ¿cuántos semestres se
estarían planteando para un primer momento de formación?, ¿las competencias
señaladas se articulan con el proceso formativo que incluye las especialidades
y posgrados?, ¿cuáles serían las competencias básicas iniciales y avanzadas y
cuáles corresponderían a licenciatura, especialidad, maestría y doctorado?,
¿hasta dónde se considera la
participación de las escuelas normales?.
6. Situaciones auténticas.
·
Si bien las
situaciones auténticas parten siempre de un contexto real y que con fines
didácticos pueden “representarse de
manera simulada”, se debe estar alerta para no perder los actuales espacios de observación y
práctica docente que garantizan esas
situaciones reales que permiten la
solución de problemas específicos.
6.1 Problemas fundamentales asociados a las
situaciones auténticas.
Ø
Al incluir en el
Modelo la “capacidad para problematizar” y llevar a cabo “análisis críticos de
la realidad”, a partir de problemáticas de relevancia nacional, se considera
que si únicamente se desarrollan habilidades intelectuales, se corre el riesgo
de limitar la formación docente y desde luego, la participación de los futuros
maestros como actores de transformación social. Sin embargo, sería pertinente
plantear como necesario el fortalecer entre otras, las habilidades de
pensamiento, con la finalidad de alcanzar el análisis de una realidad y las
formas en cómo se puede incidir y/o modificarla a partir de esta reflexión y
participación.
6.2
Estructura de las
situaciones auténticas.
Ø
Se alude a que es
necesario “contar con lineamientos metodológicos para hacer posible la
construcción de situaciones auténticas”, las cuales serán el insumo para el
abordaje de las asignaturas y proponen contar con un banco de situaciones para
utilizarlas y reutilizarlas; sin
embargo, habría que aprovechar las que se presentan cada día en las
escuelas de educación
básica, donde los
normalistas realizan sus
jornadas de observación y práctica, dado que cada una de ellas
es única e irrepetible. Tener un “banco de situaciones auténticas”
podría limitar la capacidad de
autonomía, creatividad, imaginación, reflexión y análisis de los estudiantes
durante su formación docente.
Ø
Es importante no
perder de vista el papel activo del docente y su función autónoma en los
procesos de análisis, reflexión,
evaluación y toma de decisiones, los cuales
no pueden excluirse de la formación inicial.
6.3 Conciencia problematizadora.
Ø
La conciencia
problematizadora plantea partir de cuatro elementos básicos, en donde las
posibles soluciones a problemas de situaciones auténticas y la discusión grupal
no puede, ni debe, estar exenta de argumentos fundamentados; tanto de la
experiencia práctica, como de los referentes teóricos, lo cual no se señala en
el documento.
Ø
Las etapas que se
enuncian para la construcción de situaciones auténticas no deben verse de
manera lineal o jerárquica, sino debiera ser un proceso continuo o la
interrelación de fases que sería más enriquecedor para la experiencia de los
estudiantes normalistas.
Ø
Las fases
enunciadas no contemplan de manera explícita el seguimiento y la evaluación,
sin embargo el esquema (figura 4)
incluye un apartado sobre la “posible evaluación de resultados”, por lo
que es necesario puntualizar al respecto.
Reflexiones Generales.
Después de revisar con detenimiento el documento de trabajo
que pretende presentar un Modelo Integral de Formación se concluye que:
1.
La información es insuficiente para considerarlo como tal y
constituye sólo un antecedente o bosquejo. Por lo tanto, no se cuenta con los
elementos necesarios para validarlo.
2.
La intención de cambiar los Planes de Estudio de las
Licenciaturas en Educación Básica carece de un sustento claro, suficiente y
pertinente que la justifique, ya que los diagnósticos a los que se alude son
limitados y no corresponden a una evaluación formal de los Planes y Programas
de estudio así como a las condiciones de operación que se pretenden
transformar.
3.
Un modelo nuevo para la formación de los profesionales de la
educación básica debe contar con la comprensión y el compromiso de los actores que
intervienen en el proceso de implementación a fin de asegurar márgenes de
éxito; por ello, es importante la participación del magisterio en el diseño,
operación, evaluación y seguimiento del modelo curricular.
4.
Toda acción tendiente a actualizar, renovar o transformar la
currícula de Educación Normal debe estar acompañada de un programa de
actualización y formación continua de los formadores de docentes para la
Educación Básica.
5.
El pretendido Modelo de formación con un tronco común de
tres años y la especialización en uno o dos más, lleva a identificar que no se
ha tomado en cuenta la especificidad de cada una de las licenciaturas, su
currícula y el tiempo que implica la formación.
6.
Las implicaciones económicas, políticas, laborales y legales
para la implementación del Modelo de Formación esbozado pueden generar
situaciones complejas de resolver, lo cual le resta viabilidad.
7.
Es necesario precisar el perfil de egreso del docente de
educación básica de forma tal que responda a las necesidades del nivel y/o
modalidad educativa, cuidando el desarrollo de sus competencias didácticas y su
formación humanista (ético valoral).
Por
todo lo expresado, manifestamos que esta Benemérita Institución propone la actualización y adecuación de los Planes y
Programas de estudio vigentes respondiendo a las particularidades de cada
Licenciatura, para atender las necesidades básicas de aprendizaje de los
distintos contextos; así como el diseño
de un sistema de actualización y formación continua que atienda los
requerimientos de los formadores.
Por la R. Junta
Académica
Rogelio Álvarez Cimadevilla
Silvio Humberto Bibiano Ventura
Holda María Espino Rosendo
Leticia García Rodríguez
Mirna Hernández González
Rosa Lilian Martínez Barradas
Flavia Beatriz Ramos García
María Eugenia Trujillo Ronzón
Kena Vásquez Suárez
[1] Galván Mora Lucila. La docencia reflexiva: Rasgos y
retos (Ponencia) Segundo Foro Internacional de Educación para la Infancia.
México D.F. 2003.